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miércoles, 24 de agosto de 2016

MI NOVELA DE SUSPENSE "OSCURO LABERINTO" DISPONIBLE EN FORMATO DIGITAL!

Hoy por fin después de tantas vueltas al trompo de mis dudas, he decidido que ha llegado la hora de abrir las puertas para que aquellos que se animen a caminar entre las tinieblas, puedan entrar al laberinto de oscuridad que creó mi atolondrada cabeza hace más de ocho años. Publicado en Madrid, en Mayo de 2014, en segunda edición (la primera fue en 2012 en USA a través de lulu.com)   Quienes me conocen, saben de mi historia personal de amor y dolor con OSCURO LABERINTO. Luchas. Batallas de todo tipo. Pero no deja de ser un libro especial, por la forma sobrenatural como fue escrito y lo que ha significado para mí. 
Siendo así las cosas, sin tanta cháchara porque en honor a la memoria de mi padre 
y maestro recién fallecido el jueves 11 de agosto, he determinado hacer uso de la codificación genética que me heredó, (y no digo apretarme las pelotas porque no tengo) para anunciarles que POR FIN, mi libro "OSCURO LABERINTO" estará al alcance de todos, inicialmente en formato digital en Amazon Kindle.

Recordemos un poco de la historia:


Oscuro Laberinto (Spanish Edition) by [Ruiz Campillo, Diana]
La genial portada creación de mi ilustrador Álvaro Ruíz Reyes, que se conserva desde la primera edición en 2012.

SINOPSIS:


La vida de Luis Valle se ve envuelta en densas tinieblas al conocer a Juliana. 
Lo que comenzó como una repentina y apasionada historia de amor termina convirtiéndose en una lucha desenfrenada por un laberinto de mentiras, intrigas y terribles luchas contra el mundo de la oscuridad.
Podrá acaso brillar alguna luz que alumbre el camino de salida?
Intrígate con el  BOOK TRAILER

CONSÍGUELO EN AMAZON EN : Oscuro Laberinto

Bienvenidos al laberinto... al OSCURO LABERINTO creado por Diana Ruíz Campillo. Escritora, orgullosamente colombiana!




miércoles, 26 de agosto de 2015

HISTORIA DE UN CRIMEN


HISTORIA DE UN CRIMEN.

"Ha muerto".
Lo supe apenas abrí los ojos esta mañana. La larga agonía de la noche al fin había terminado. El valiente de antes, había perdido la batalla contra la muerte, y un coro mudo de suspiros ahogados y lágrimas contenidas a la fuerza, entonaban tristes tonadas fúnebres por aquel que se había marchado para siempre.

"Ha muerto".
Murmuró dentro de mí una voz, mientras que un eco inútil, repetía una y otra vez la afirmación, como para convencerse más a sí mismo que a mí, de la ausencia que llenaba en cruel paradoja, el vacío que dejaba aquel que alguna vez ocupó por entero mi existencia.
"Ha muerto"

Ha muerto, y no regresará jamás, se ha ido al lugar donde pernoctan para siempre las almas, los ideales y los sueños; el que llenó mi vida y la cubrió de besos, caricias y canciones; aquel cuyas palabras eran como miel tibia, vertiéndose en mi oído inocente, tanto como él, quien no se dio cuenta del momento en el que una trampa de falsedad, le cayó encima atrapándolo, arrebatando su libertad.

Ha muerto, y fue asesinado. Brutalmente golpeado, fue primero víctima del engaño, manipulado y burlado, torturado por besos, a ratos rabiosos, a ratos tiernos. Lo convirtieron en un adicto, atrapado por sus captores, fue sometido a todo: a lo bueno, a lo malo, a lo dulce y a lo amargo, lo adentraron en los vicios de los abrazos, las palabras, los besos y la pasión desenfrenada, y luego, cuando vieron que no existía en él la menor muestra de voluntad, entonces...lo abandonaron.

Lo dejaron a su suerte, malherido, hambriento y solitario; sin tener cómo mantener sus vicios de besos, pasión, palabras y ternura, se debatía como poseso en las noches solitarias, en el más espantoso síndrome de abstinencia, sin entender porqué lo habían dejado sólo, enfermo, hambriento y enamorado. 
Lo confieso. Yo lo he matado.! Yo misma apreté con mis manos muchas veces al  que llamamos AMOR, con el fin de estrangularlo. Yo ayudé a enviciarlo, besándote, escribiéndote poemas, enroscando mis piernas alrededor de tus caderas, mordiendo tus labios, y enterrando mis uñas en tu espalda. Tú y yo lo mantuvimos cautivo, hasta que una tarde tus traiciones salieron a flote, supe que también me habías usado, para entonces irte, dejándome sola con el AMOR, nuestra inocente víctima.

Ha muerto, ha muerto al fin!. Lo estrangulé, le quité la vida lentamente, lo asfixié bajo pesados bultos de recuerdos ingratos, de noches eternas sufriendo sin tregua, lo ahogué en el caudal revuelto de mis lágrimas que lloraron tu indiferencia y tu traición. Minuto a minuto lo sentí, debatirse entre mis manos, tratando hasta el último instante de seguir con vida.
Ayer te vi...!ibas con ella!, la llevabas de la mano, y la mirabas en muda idolatría, como alguna vez lo hiciste conmigo. Te veías feliz, cuánto se notaba que no recordabas a la pobre víctima que habías dejado agonizante dentro de mi corazón.  Entonces busqué en el oscuro rincón de mis entrañas donde moribundo escondía al AMOR... tomé el puñal del olvido y se lo clavé sin piedad.

Me dí media vuelta sin atreverme a mirarlo por última vez. Sólo escuché el estertor de su agonía.

Ha muerto. La obra que empezaste ha sido terminada. 
 Lo maté en defensa propia... Ya no te amo.

martes, 3 de febrero de 2015

SINFONÍA PARA UN AMOR ABSURDO


Y sin embargo... aún te quiero.
Con la terquedad propia del que ha perdido la cordura, y se empecina en su demencia, en imponer al mundo su desvarío, con absurdos argumentos.
Te quiero, con la dolorosa y suicida convicción con la que se defienden las causas perdidas.
Te quiero,  sabiendo que en mi batalla interior es segura la derrota, la razón vencida por el recuerdo de tus besos, de tus manos, de tu sudor y tu saliva.
Te quiero, aunque un orgullo maldito me torture, para obligarme a creer lo contrario, trayéndome con burla a la memoria tus desplantes.
Te quiero, muy a pesar de los golpes que con saña, tú y yo le hemos propinado a este amor, frágil e inseguro.
Aunque las heridas de mi corazón sangren a diario, y éste, agonizante me suplique que te odie,
yo, sin escuchar su dolorosa queja, tomo el puñal de tu recuerdo, y abro tajos sin piedad en sus sufridas fibras,
abriéndolas más, vertiendo por el dolor de tu ausencia y la mía, de tu orgullo y el mío, un llanto invisible, derramando lágrimas que nunca nadie verá, ni siquiera yo misma.
Te quiero, aunque nunca más vuelva a decírtelo, aunque tus ojos no vuelvan a mirarse en los míos, aunque no volvamos a tocar con nuestras manos las estrellas desde las sábanas revueltas,
aunque mi cabello no se enrede más entre tus dedos, y tu sudor no vuelva a empapar mi rostro y mi cuerpo,
y aunque un eterno silencio amurallado se levante entre los dos.
Te quiero, aún te quiero, ya no con la misma fuerza, ni de la misma manera,
tampoco sé si mañana los restos sobrevivientes de este amor absurdo entreguen su último suspiro,
o tal vez agonicen un mes o un año, o quizás permanezcan siempre, en un coma sempiterno. No lo sé.
Lo único que hoy puedo decirte con certeza es:
Y sin embargo...aún te quiero.

domingo, 11 de enero de 2015

Finalizan las Cabañuelas...

Una fatalidad sería la directa responsable de mi interés por el tema de las Cabañuelas; antes del trágico acontecimiento, las Cabañuelas eran para mí solamente un clásico del folclor vallenato, una canción que sin saber porqué desde muy niña me gustaba. 
Los que me conocen saben de mi predilección por el mes de Enero, la razón es simple: me gustan los comienzos, tanto como detesto los finales. El inicio de un año tiene sabor a bienvenida, a ilusiones, propósitos y oportunidades, mientras que el final no deja de tener-por lo menos para mí- ese sinsabor que dejan las despedidas y el inevitable dejo amargo del adiós. Poco o nada sabía yo acerca de las Cabañuelas, sólo conocía la canción vallenata interpretada por Los Hermanos Zuleta, y que es una de mis preferidas del género; hoy, después de unos cuántos años, se ha convertido para mí, en el himno de mi mes favorito, ahora no sólo la canto con emoción sino también con respeto reverencial, pues también era la favorita de un gran amigo que "levó anclas para jamás volver" (como diría mi compatriota el gran Porfirio Barba Jacob en su poema "Canción de la vida profunda"). Recuerdo aquel 25 de diciembre de 2008 en la población de Aracataca, haberle dicho adiós para siempre a aquel gran amigo, colega y compañero de estudio que fue Alex Hatun, en medio de las notas musicales de la canción "Cabañuelas", cantada a capella por todos los que tuvimos la fortuna de haber contado en algún momento de nuestra vida con la presencia de ese gran ser humano. Pues bien, quizás aquel triste acontecimiento tuvo mucho que ver con la importancia que empecé a prestarle a los inicios de año. No sabíamos cómo íbamos a enfrentar el comienzo del año 2009 después de cerrar el año con una absurda tragedia, pero, recordé la canción y profundicé en su letra. Se hablaba del comienzo del año, de mi querido mes de Enero, comencé a preguntar y a investigar. Supe entonces, que las Cabañuelas es el término con el que se conoce en agricultura a un método en el que se pretende predecir las condiciones metereológicas del año, para de esta forma aproximarse a conocer qué mes será propicio para la siembra y la cosecha, asignándole a los primeros doce días del mes de enero, un mes del año. De esa forma, el 1 de Enero corresponde a Enero, el 2 de Enero a Febrero y así respectivamente. Pensé que siendo una ley agrícola, podía aplicarse como tantas otras leyes de la naturaleza, a la vida personal, y aquel primero de enero de 2009, asumí aún en medio de la tristeza por la pérdida, una actitud de valor y optimismo, entregando cada uno de aquellos doce días lo mejor de mí, abriendo las manos y el corazón, para bañarlos con la lluvia de la esperanza, dispuesta a recoger mes tras mes la cosecha abundante. Así fue y así ha sido desde entonces, los primeros días del año los vivo a plenitud, entregando y recibiendo, aunque también soltando lo que sé que no debe continuar conmigo en el camino durante el nuevo año, abro la puerta del corazón para dejar entrar a quien merece estar en él, y también para que salga de una buena vez quien no hizo méritos suficientes, me permito derramar unas cuántas lágrimas, más sólo a manera de catarsis, pues me prohíbo sentir dolor o amargura. Perdono...y olvido. Por encima de todo escribo, lo más que puedo, esperando recoger una cosecha fructífera de palabras bien hilvanadas que resulten en buenas historias, que pacientemente esperarán su momento para salir a la luz y ser leídas. Por encima de los agüeros, setas o cábalas, existe en mí el convencimiento pleno de las Cabañuelas; la ley natural ha funcionado en el plano personal, por eso hoy 11 de enero, decidí escribir este post, recordar al gran amigo que se fue y colgar esta entrada antes que se acaben las Cabañuelas, y no dejar de lado lo que quiero para este espacio en el 2015.  Faltando un día para que finalicen las Cabañuelas...que estarías dispuest@ a hacer en estas horas, que impacte en el final de este año que apenas empieza?
Los dejo con una frase de la canción Cabañuelas: "Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva!"

lunes, 9 de julio de 2012

UNA TRAMPOSA CONSUMADA: LA NOSTALGIA

Todos alguna vez hemos caído presos en uno de sus múltiples engaños o argucias, todos podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que en más de una ocasión, hemos sido víctimas de su consumada habilidad para colocar trampas, y hacernos caer en sus nostálgicas redes, llenas de remembranzas idealizadas de lugares, situaciones y personas que, de no ser por ella, no hubiéramos vuelto a frecuentar. Les hablo de La Nostalgia. Recuerdo haberme encontrado con la famosa expresión, "las trampas de la nostalgia", en medio de la lectura de Cien años de Soledad", magistral obra de Gabriel García Márquez, haciendo alusión al regreso del coronel Aureliano Buendía a Macondo. El coronel regresa a Macondo, a su casa, engañado por la nostalgia, quien tendió para él, una de sus  muchas trampas, es que ésta es experta en llevar a su víctima, al recuerdo idealista de un lugar, una situación, una persona, centrándolo justo en el momento deseado, con la apariencia deseada, y hasta con el aroma añorado, haciéndole olvidar con su habilidad para jugar sucio, que las circunstancias han cambiado, que el tiempo no perdona a nada ni a nadie, y que a su regreso, nada será igual a como alguna vez lo fue. Aureliano Buendía, por supuesto, no encontró igual, ni el pueblo ni la casa que dejó, y así mismo nos sucede a veces, cuando un momento de soledad o tristeza, nos coloca en la mira embaucadora de la nostalgia, para hacernos fácil presa, haciéndonos llegar a creer, que si regresáramos a aquel lugar, si volviéramos a ver a aquella persona, si se repitiera aquella situación...seríamos felices, y en algunos casos, la trampa logra ser tan poderosamente hábil, que consigue convencernos de emprender un viaje real al pasado, para terminar comprobando, que nada ni nadie se escapa del inmisericorde paso del tiempo, y que solo Dios tiene el sobrenatural y divino poder de ser inmutable. Decepcionados y desconcertados, emprendemos el viaje de regreso a la realidad, reconociendo haber caído en una más de las trampas de la nostalgia. Confieso haber sido víctima de esta tramposa en innumerables ocasiones, y quizás somos nosotros los escritores los damnificados más frecuentes, ya que terminamos convirtiéndonos en "viajeros del tiempo", buscando en los recovecos de la mente,vivencias ocurridas y por ocurrir, para encontrar las historias que darán origen a nuestras creaciones. Reconozco que solo por ese motivo vale la pena arriesgarse a terminar cayendo en una de sus trampas, ya que después de terminar de limpiarse las telarañas adheridas, y curarse las heridas causadas, podemos atesorar en el "banco de vivencias" el recuerdo del incidente, para ser extraído cuando la imaginación considere que llegó la hora de convertir en una fabulosa historia la estrepitosa caída. De ahí en fuera...cuidado con dejarse seducir por la Nostalgia, pues se puede terminar accidentado, lastimado y arruinado, por algo o alguien, que si no sobrevivió para llegar al presente, es porque debe quedarse viviendo eternamente en el pasado.

lunes, 25 de junio de 2012

ROSAS EN EL JARDIN

ROSAS EN EL JARDÍN

Recuerdo cuando era muy pequeña, solía visitar la casa de mi tía Susana. Me encantaba ir porque era una casa grande, espaciosa, fresca. Tenía un hermoso jardín con muchas plantas y flores bien cuidadas. En medio, mi padre había mandado a colocar un columpio, precisamente para que yo me meciera en él cuando fuéramos de visita; mi condición de hija única me hacía susceptible a la soledad y el aburrimiento, añoraba tener una hermana o hermano con quien compartir los juegos, pero los años pasaron y mi deseo nunca se cumplió. Crecí y llegué a la adolescencia, a mis 16 años me había convertido en una jovencita bastante atractiva y rebelde; no supe en que momento dejó de interesarme visitar a mi tía quien envejecía en medio de la soledad de su cómoda casa. Una tarde de junio, cuando el calor se hacía insoportable, salí con mis amigas a tomar un helado. El taxi pasó por la esquina de la casa de mi tía, algo sobrenatural e inexplicable me empujó a decirle a mis amigas que prefería quedarme para visitar a mi tía Susana, ya que tenía mucho tiempo sin verla. En medio de los refunfuños de mis amigas me bajé del taxi y caminé rumbo hacia la casa de mis juegos de infancia. Toqué la puerta.  Mi tía al verme de pie en el umbral se emocionó de tal forma que su cara ya envejecida pareció resplandecer, entré y sentí un ramalazo de nostalgia al hallarme dentro de aquel lugar, en otro tiempo tan especial para mí.- "voy a prepararte algo rico, espera un momento"-. Asentí y me dirigí al jardín de mis sueños de niña para esperar las colaciones que sabía me prepararía mi tía. De pie en lo alto de las escalinatas mi mirada recorrió el lugar poblado de plantas y flores, mi antiguo columpio se mantenía intacto en su sitio, como esperando que yo regresara a mecerme en él , para soñar con príncipes y amores inmortales que solo le ocurrían a las bellas damas de los cuentos.
Absorta en mis cavilaciones y recuerdos estaba, cuando vi un bello muchacho con jeans y camisa de cuadros ocupado en la tarea de podar un azahar de la india; era la época del año en la que florecía y la planta estaba colmada de flores, imaginé el olor que despedirían en las noches. Aparentemente él no me había visto, sigilosamente me acerqué. -"Hola, quién eres?"- le solté el saludo al llegar a su lado, entonces, levantó la cabeza y apareció ante mí la cara masculina más hermosa que jamás había visto. Quedé prendada de sus ojos azules. -"Hola soy David, vengo a ayudarle a la señora Susana con el cuidado del jardín, y tú eres...".-"Laura,-dije completando la frase- soy la sobrina de Susana."- Sentí que me miró de una forma especial, con calidez, me dio la mano, estaba un poco sucia por el trabajo con las plantas y no me importó, hablamos alrededor de unos quince minutos, al cabo de los cuales se despidió de mí diciéndome que no le comentara todavía a mi tía que habíamos estado hablando, quizás se molestaba y no lo volvía a buscar para mantener su jardín. Quedamos en volver a vernos en cinco días a esa misma hora, ya que aquel era el horario en el que él se encontraba. Me despedí de David, quien salió rápidamente por la puerta externa, yo entré a la casa a comer mis colaciones, guardando silencio tal como habíamos acordado, y literalmente conté los días para verlo nuevamente. Llegó el día esperado, y con mi ropa más favorecedora me fui a visitar a mi tía. Como en una extraña repetición, me abrazó y se fue directo a la cocina a preparar mis colaciones y batido de fresa que me encantaba. Corrí hacia el jardín, y allí estaba él... de pie junto al rosal. Me acerqué, y al tenerlo en frente de mí nos miramos atravesándonos con nuestros ojos hasta encontrar un punto en lo más profundo de nuestras almas, él acarició mi cara con sus manos, las sentí limpias pero un poco frías, nos besamos. Fue un beso mágico, muy parecido a los de mis sueños en el columpio. Mis ojos se concentraron en el rosal, y lo único que acerté a decirle fue -" David... por qué el rosal no ha florecido?" Sus dulces ojos azules me miraron con ternura para responderme.-"Cuando regreses, mi amor lo llenará de rosas".-Un ruido en la cocina nos alertó de la llegada de mi tía, dejándome el tiempo suficiente para darle un beso y definir la próxima cita que sería allí mismo, en  el jardín, al día siguiente. Nos prometimos hacer frente a la situación y poner en conocimiento de nuestro naciente amor juvenil a mi tía.
Las horas pasaban muy lentamente y yo me debatía en medio de la ansiedad y la ilusión por verlo nuevamente. Al fin, a la hora acordada llegué a la casa de mi tía, pero esta vez decidí  entrar al jardín por la puerta que conducía a la calle, quería verlo antes que a nadie. Busqué con mi mirada, mi solitario columpio se mecía al vaivén de la brisa en un juego nostálgico y melancólico. David no estaba en el jardín, me sentí triste, caminé cabizbaja con rumbo hacia la escalinata que conducía al interior de la casa, y al hacerlo una fragancia conocida inundó mis sentidos; olía... a rosas, levanté la cabeza y mis ojos se toparon con el rosal... totalmente florecido, rosas rojas y rosadas se abrían resplandecientes inundando con su presencia el jardín de mis amores. Corrí al interior de la casa, mi tía sentada en su mecedora favorita leía un libro, al verme se sorprendió,-"Laurita, por donde entraste?"- me pareció que su cara palidecía.-"Pues tía Susana, por la puerta trasera, la que da a la calle. !Ven tía querida! el rosal ha florecido totalmente, eso se lo debemos a David, él lo prometió, es que sabes tía... él y yo nos hemos hecho amigos, es más nos gustamos, pero lo estoy esperando y no ha llegado aún"- le solté la retahíla de un solo golpe casi sin respirar, sin embargo, la palidez de su rostro me hizo frenar en seco mi atropellada carrera de palabras. -"Hija... por favor! ¿qué es lo que dices...qué significa esto?... tú te sientes bien Laura?".- Después de escucharla, la sorprendida era yo, ¿qué quería decirme mi tía?, insistí.-"tía vamos al jardín por favor, verás como el rosal ha florecido, David lo prometió, no pensé que iba a ocurrir tan rápido, ven".-Mi tía Susana se levantó con una expresión de piedad y tristeza en el rostro, llegamos a lo alto de la escalinata y señalé el hermoso rosal florecido. La fragancia de aquellas rosas sin igual tocó el corazón de mi tía y sus lágrimas cayeron a raudales por sus mejillas.-"Laura cómo era ese muchacho? dime"..- Me lancé en una detallada y enamorada descripción del muchacho que había robado mi corazón. Nunca hubiera imaginado que algún día escucharía lo que mi tía Susana me reveló esa tarde en el jardín. -" Laura, ese muchacho con el que hablaste, es David, un chico adorable que vivió en la casa de al lado. Durante el tiempo que fue mi vecino me ayudaba con el cuidado de las plantas del jardín, su preocupación era hacer florecer el rosal, yo le decía que eso era imposible pues el rosal nunca había dado rosas, él siempre contestaba bromeando que quizás con un beso de amor florecería... pero David,-dijo entre lágrimas- no alcanzó ni a ver el rosal florecido ni a dar su primer beso pues perdió la vida en un accidente. Tú ni siquiera habías nacido. Laura... David no está vivo, sólo regresó para cumplir dos de sus anhelos pendientes al irse".
¿Qué podría yo decirles al respecto? Aquella tarde no sentí miedo, sólo una dulce melancolía, mi corazón buscó consuelo en la imagen esplendorosa de aquel rosal florecido. Mi tía Susana y yo, lloramos abrazadas en la escalinata de su jardín, y establecimos un pacto de silencio que respeté hasta el día de hoy en que publico mi historia, cuando ya han trascurrido treinta años desde entonces, y mi tía ha partido hace tiempo a la eternidad, para encontrarse con David, en el jardín supremo donde los rosales florecen todo el tiempo y los sueños  se hacen realidad.
Fin.

sábado, 16 de junio de 2012

TIENDA DE RECUERDOS Y ANTIGUEDADES

A principios de este año, una tarde cualquiera de mediados de enero, salí a recorrer acompañada de mi hermana, las calles del centro histórico y del sector amurallado, plan que además es de mis favoritos, coincidiendo con la época del año que para mi juicio es la más tranquila de las vacaciones, cuando ya se ha pasado el bullicio y el ajetreo de la temporada navideña.  Esa tarde fresca y tranquila de enero, descubrimos un sitio que capturó de inmediato mi atención, la primera señal que nos alertó de su presencia fue un olor indescriptible, como a madera antigua, con un poco de polvo, o más bien a mueble viejo sobreviviente de épocas y acontecimientos ocurridos muchas  décadas atrás. El añoso olor produjo en mi, el encendido instantáneo del interruptor de mi  acelerada imaginación, apresuramos el paso para encontrarnos allí, a mitad de una de las antiguas calles del centro histórico cartagenero, con una tienda extraordinaria. Primero atisbamos por las ventanas, pegando las caras a los vidrios para divisar a medias el contenido de los artículos que se vendían, antiguedades de toda clase me hacían carantoñas desde el otro lado del vidrio para invitarme a entrar, cosa que hice sin pensarlo dos veces y casi arrastrando a mi hermana a quien el solo olor ya la tenía nerviosa. Al poco rato nos encontrábamos en el interior de una inmensa casona llena desde el piso hasta el techo de objetos, adornos, muebles, cerámicas, todos antiquísimos,datados de remotos tiempos, muchos provenientes de excavaciones y rescates arqueológicos en diversas partes del mundo. Fue inevitable salir de allí sin comprar algo; el objeto escogido aquella tarde de enero fue una preciosa taza de te francesa, de finales del siglo XIX y en la que pomposamente tomo mi café o mi te cuando me siento a escribir, me gusta imaginarme que alguna mujer interesante, famosa, o noble quizás, también tomó en esa hermosa taza de fina porcelana con filigrana. Salí de allí con una extraña sensación, mezcla de placer y contento por haber adquirido algo que me había encantado, y de culpabilidad, por gastar dinero en algo que sabía no necesitábamos para nada en el momento, pero lo más espectacular de la visita a aquel lugar, fue el haber experimentado la vivencia de ser transportada a épocas pasadas, por el solo hecho de haber estado en un sitio tan particular, lleno de objetos y cachivaches antiguos.
Aunque parezca increíble cada uno de nosotros es propietario de una tienda de antigüedades, cada uno de nosotros posee innumerable mercancía en los estantes de la mente y del alma, sólo que el único cliente que nos visita es nuestro propio pensamiento, que acude con frecuencia a la tienda a buscar recuerdos en específico, un aroma, un rostro, una sonrisa, una caricia, un lugar... hay  también en la bodega de la tienda mercancía almacenada que por ningún motivo se quiere sacar, porque corresponde a sufrimientos, a lágrimas, a mentiras, a silencios, a despedidas y a injustos engaños. Pero hay recuerdos... que como mi taza de  te, costosa e innecesaria, se sacan de la tienda para beber la vida a diario, embelleciéndola con el delicado y hermoso diseño de un recuerdo innecesario, que también nos ha costado muy caro.



NIÑOS LECTORES...¿ NACEN O SE HACEN? ¡TRUCOS QUE FUNCIONAN!

Carolina del Mar, mi lectora de cinco años  U na aclaración muy importante: No soy educadora ni psicopedagoga infantil, por lo ta...