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martes, 3 de febrero de 2015

SINFONÍA PARA UN AMOR ABSURDO


Y sin embargo... aún te quiero.
Con la terquedad propia del que ha perdido la cordura, y se empecina en su demencia, en imponer al mundo su desvarío, con absurdos argumentos.
Te quiero, con la dolorosa y suicida convicción con la que se defienden las causas perdidas.
Te quiero,  sabiendo que en mi batalla interior es segura la derrota, la razón vencida por el recuerdo de tus besos, de tus manos, de tu sudor y tu saliva.
Te quiero, aunque un orgullo maldito me torture, para obligarme a creer lo contrario, trayéndome con burla a la memoria tus desplantes.
Te quiero, muy a pesar de los golpes que con saña, tú y yo le hemos propinado a este amor, frágil e inseguro.
Aunque las heridas de mi corazón sangren a diario, y éste, agonizante me suplique que te odie,
yo, sin escuchar su dolorosa queja, tomo el puñal de tu recuerdo, y abro tajos sin piedad en sus sufridas fibras,
abriéndolas más, vertiendo por el dolor de tu ausencia y la mía, de tu orgullo y el mío, un llanto invisible, derramando lágrimas que nunca nadie verá, ni siquiera yo misma.
Te quiero, aunque nunca más vuelva a decírtelo, aunque tus ojos no vuelvan a mirarse en los míos, aunque no volvamos a tocar con nuestras manos las estrellas desde las sábanas revueltas,
aunque mi cabello no se enrede más entre tus dedos, y tu sudor no vuelva a empapar mi rostro y mi cuerpo,
y aunque un eterno silencio amurallado se levante entre los dos.
Te quiero, aún te quiero, ya no con la misma fuerza, ni de la misma manera,
tampoco sé si mañana los restos sobrevivientes de este amor absurdo entreguen su último suspiro,
o tal vez agonicen un mes o un año, o quizás permanezcan siempre, en un coma sempiterno. No lo sé.
Lo único que hoy puedo decirte con certeza es:
Y sin embargo...aún te quiero.

domingo, 11 de enero de 2015

Finalizan las Cabañuelas...

Una fatalidad sería la directa responsable de mi interés por el tema de las Cabañuelas; antes del trágico acontecimiento, las Cabañuelas eran para mí solamente un clásico del folclor vallenato, una canción que sin saber porqué desde muy niña me gustaba. 
Los que me conocen saben de mi predilección por el mes de Enero, la razón es simple: me gustan los comienzos, tanto como detesto los finales. El inicio de un año tiene sabor a bienvenida, a ilusiones, propósitos y oportunidades, mientras que el final no deja de tener-por lo menos para mí- ese sinsabor que dejan las despedidas y el inevitable dejo amargo del adiós. Poco o nada sabía yo acerca de las Cabañuelas, sólo conocía la canción vallenata interpretada por Los Hermanos Zuleta, y que es una de mis preferidas del género; hoy, después de unos cuántos años, se ha convertido para mí, en el himno de mi mes favorito, ahora no sólo la canto con emoción sino también con respeto reverencial, pues también era la favorita de un gran amigo que "levó anclas para jamás volver" (como diría mi compatriota el gran Porfirio Barba Jacob en su poema "Canción de la vida profunda"). Recuerdo aquel 25 de diciembre de 2008 en la población de Aracataca, haberle dicho adiós para siempre a aquel gran amigo, colega y compañero de estudio que fue Alex Hatun, en medio de las notas musicales de la canción "Cabañuelas", cantada a capella por todos los que tuvimos la fortuna de haber contado en algún momento de nuestra vida con la presencia de ese gran ser humano. Pues bien, quizás aquel triste acontecimiento tuvo mucho que ver con la importancia que empecé a prestarle a los inicios de año. No sabíamos cómo íbamos a enfrentar el comienzo del año 2009 después de cerrar el año con una absurda tragedia, pero, recordé la canción y profundicé en su letra. Se hablaba del comienzo del año, de mi querido mes de Enero, comencé a preguntar y a investigar. Supe entonces, que las Cabañuelas es el término con el que se conoce en agricultura a un método en el que se pretende predecir las condiciones metereológicas del año, para de esta forma aproximarse a conocer qué mes será propicio para la siembra y la cosecha, asignándole a los primeros doce días del mes de enero, un mes del año. De esa forma, el 1 de Enero corresponde a Enero, el 2 de Enero a Febrero y así respectivamente. Pensé que siendo una ley agrícola, podía aplicarse como tantas otras leyes de la naturaleza, a la vida personal, y aquel primero de enero de 2009, asumí aún en medio de la tristeza por la pérdida, una actitud de valor y optimismo, entregando cada uno de aquellos doce días lo mejor de mí, abriendo las manos y el corazón, para bañarlos con la lluvia de la esperanza, dispuesta a recoger mes tras mes la cosecha abundante. Así fue y así ha sido desde entonces, los primeros días del año los vivo a plenitud, entregando y recibiendo, aunque también soltando lo que sé que no debe continuar conmigo en el camino durante el nuevo año, abro la puerta del corazón para dejar entrar a quien merece estar en él, y también para que salga de una buena vez quien no hizo méritos suficientes, me permito derramar unas cuántas lágrimas, más sólo a manera de catarsis, pues me prohíbo sentir dolor o amargura. Perdono...y olvido. Por encima de todo escribo, lo más que puedo, esperando recoger una cosecha fructífera de palabras bien hilvanadas que resulten en buenas historias, que pacientemente esperarán su momento para salir a la luz y ser leídas. Por encima de los agüeros, setas o cábalas, existe en mí el convencimiento pleno de las Cabañuelas; la ley natural ha funcionado en el plano personal, por eso hoy 11 de enero, decidí escribir este post, recordar al gran amigo que se fue y colgar esta entrada antes que se acaben las Cabañuelas, y no dejar de lado lo que quiero para este espacio en el 2015.  Faltando un día para que finalicen las Cabañuelas...que estarías dispuest@ a hacer en estas horas, que impacte en el final de este año que apenas empieza?
Los dejo con una frase de la canción Cabañuelas: "Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva!"

NIÑOS LECTORES...¿ NACEN O SE HACEN? ¡TRUCOS QUE FUNCIONAN!

Carolina del Mar, mi lectora de cinco años  U na aclaración muy importante: No soy educadora ni psicopedagoga infantil, por lo ta...