Todos alguna vez hemos caído presos en uno de sus múltiples engaños o argucias, todos podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que en más de una ocasión, hemos sido víctimas de su consumada habilidad para colocar trampas, y hacernos caer en sus nostálgicas redes, llenas de remembranzas idealizadas de lugares, situaciones y personas que, de no ser por ella, no hubiéramos vuelto a frecuentar. Les hablo de La Nostalgia. Recuerdo haberme encontrado con la famosa expresión, "las trampas de la nostalgia", en medio de la lectura de Cien años de Soledad", magistral obra de Gabriel García Márquez, haciendo alusión al regreso del coronel Aureliano Buendía a Macondo. El coronel regresa a Macondo, a su casa, engañado por la nostalgia, quien tendió para él, una de sus muchas trampas, es que ésta es experta en llevar a su víctima, al recuerdo idealista de un lugar, una situación, una persona, centrándolo justo en el momento deseado, con la apariencia deseada, y hasta con el aroma añorado, haciéndole olvidar con su habilidad para jugar sucio, que las circunstancias han cambiado, que el tiempo no perdona a nada ni a nadie, y que a su regreso, nada será igual a como alguna vez lo fue. Aureliano Buendía, por supuesto, no encontró igual, ni el pueblo ni la casa que dejó, y así mismo nos sucede a veces, cuando un momento de soledad o tristeza, nos coloca en la mira embaucadora de la nostalgia, para hacernos fácil presa, haciéndonos llegar a creer, que si regresáramos a aquel lugar, si volviéramos a ver a aquella persona, si se repitiera aquella situación...seríamos felices, y en algunos casos, la trampa logra ser tan poderosamente hábil, que consigue convencernos de emprender un viaje real al pasado, para terminar comprobando, que nada ni nadie se escapa del inmisericorde paso del tiempo, y que solo Dios tiene el sobrenatural y divino poder de ser inmutable. Decepcionados y desconcertados, emprendemos el viaje de regreso a la realidad, reconociendo haber caído en una más de las trampas de la nostalgia. Confieso haber sido víctima de esta tramposa en innumerables ocasiones, y quizás somos nosotros los escritores los damnificados más frecuentes, ya que terminamos convirtiéndonos en "viajeros del tiempo", buscando en los recovecos de la mente,vivencias ocurridas y por ocurrir, para encontrar las historias que darán origen a nuestras creaciones. Reconozco que solo por ese motivo vale la pena arriesgarse a terminar cayendo en una de sus trampas, ya que después de terminar de limpiarse las telarañas adheridas, y curarse las heridas causadas, podemos atesorar en el "banco de vivencias" el recuerdo del incidente, para ser extraído cuando la imaginación considere que llegó la hora de convertir en una fabulosa historia la estrepitosa caída. De ahí en fuera...cuidado con dejarse seducir por la Nostalgia, pues se puede terminar accidentado, lastimado y arruinado, por algo o alguien, que si no sobrevivió para llegar al presente, es porque debe quedarse viviendo eternamente en el pasado.
Un registro único de vivencias, pensamientos, letras sueltas y hasta rabietas de una escritora (que también es madre,¿ya lo dije?) Bienvenido a mi bitácora, que también puede ser la tuya.
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lunes, 9 de julio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
ROSAS EN EL JARDIN
ROSAS EN EL JARDÍN
Recuerdo cuando era muy pequeña, solía visitar la casa de mi tía Susana. Me encantaba ir porque era una casa grande, espaciosa, fresca. Tenía un hermoso jardín con muchas plantas y flores bien cuidadas. En medio, mi padre había mandado a colocar un columpio, precisamente para que yo me meciera en él cuando fuéramos de visita; mi condición de hija única me hacía susceptible a la soledad y el aburrimiento, añoraba tener una hermana o hermano con quien compartir los juegos, pero los años pasaron y mi deseo nunca se cumplió. Crecí y llegué a la adolescencia, a mis 16 años me había convertido en una jovencita bastante atractiva y rebelde; no supe en que momento dejó de interesarme visitar a mi tía quien envejecía en medio de la soledad de su cómoda casa. Una tarde de junio, cuando el calor se hacía insoportable, salí con mis amigas a tomar un helado. El taxi pasó por la esquina de la casa de mi tía, algo sobrenatural e inexplicable me empujó a decirle a mis amigas que prefería quedarme para visitar a mi tía Susana, ya que tenía mucho tiempo sin verla. En medio de los refunfuños de mis amigas me bajé del taxi y caminé rumbo hacia la casa de mis juegos de infancia. Toqué la puerta. Mi tía al verme de pie en el umbral se emocionó de tal forma que su cara ya envejecida pareció resplandecer, entré y sentí un ramalazo de nostalgia al hallarme dentro de aquel lugar, en otro tiempo tan especial para mí.- "voy a prepararte algo rico, espera un momento"-. Asentí y me dirigí al jardín de mis sueños de niña para esperar las colaciones que sabía me prepararía mi tía. De pie en lo alto de las escalinatas mi mirada recorrió el lugar poblado de plantas y flores, mi antiguo columpio se mantenía intacto en su sitio, como esperando que yo regresara a mecerme en él , para soñar con príncipes y amores inmortales que solo le ocurrían a las bellas damas de los cuentos.
Absorta en mis cavilaciones y recuerdos estaba, cuando vi un bello muchacho con jeans y camisa de cuadros ocupado en la tarea de podar un azahar de la india; era la época del año en la que florecía y la planta estaba colmada de flores, imaginé el olor que despedirían en las noches. Aparentemente él no me había visto, sigilosamente me acerqué. -"Hola, quién eres?"- le solté el saludo al llegar a su lado, entonces, levantó la cabeza y apareció ante mí la cara masculina más hermosa que jamás había visto. Quedé prendada de sus ojos azules. -"Hola soy David, vengo a ayudarle a la señora Susana con el cuidado del jardín, y tú eres...".-"Laura,-dije completando la frase- soy la sobrina de Susana."- Sentí que me miró de una forma especial, con calidez, me dio la mano, estaba un poco sucia por el trabajo con las plantas y no me importó, hablamos alrededor de unos quince minutos, al cabo de los cuales se despidió de mí diciéndome que no le comentara todavía a mi tía que habíamos estado hablando, quizás se molestaba y no lo volvía a buscar para mantener su jardín. Quedamos en volver a vernos en cinco días a esa misma hora, ya que aquel era el horario en el que él se encontraba. Me despedí de David, quien salió rápidamente por la puerta externa, yo entré a la casa a comer mis colaciones, guardando silencio tal como habíamos acordado, y literalmente conté los días para verlo nuevamente. Llegó el día esperado, y con mi ropa más favorecedora me fui a visitar a mi tía. Como en una extraña repetición, me abrazó y se fue directo a la cocina a preparar mis colaciones y batido de fresa que me encantaba. Corrí hacia el jardín, y allí estaba él... de pie junto al rosal. Me acerqué, y al tenerlo en frente de mí nos miramos atravesándonos con nuestros ojos hasta encontrar un punto en lo más profundo de nuestras almas, él acarició mi cara con sus manos, las sentí limpias pero un poco frías, nos besamos. Fue un beso mágico, muy parecido a los de mis sueños en el columpio. Mis ojos se concentraron en el rosal, y lo único que acerté a decirle fue -" David... por qué el rosal no ha florecido?" Sus dulces ojos azules me miraron con ternura para responderme.-"Cuando regreses, mi amor lo llenará de rosas".-Un ruido en la cocina nos alertó de la llegada de mi tía, dejándome el tiempo suficiente para darle un beso y definir la próxima cita que sería allí mismo, en el jardín, al día siguiente. Nos prometimos hacer frente a la situación y poner en conocimiento de nuestro naciente amor juvenil a mi tía.
Las horas pasaban muy lentamente y yo me debatía en medio de la ansiedad y la ilusión por verlo nuevamente. Al fin, a la hora acordada llegué a la casa de mi tía, pero esta vez decidí entrar al jardín por la puerta que conducía a la calle, quería verlo antes que a nadie. Busqué con mi mirada, mi solitario columpio se mecía al vaivén de la brisa en un juego nostálgico y melancólico. David no estaba en el jardín, me sentí triste, caminé cabizbaja con rumbo hacia la escalinata que conducía al interior de la casa, y al hacerlo una fragancia conocida inundó mis sentidos; olía... a rosas, levanté la cabeza y mis ojos se toparon con el rosal... totalmente florecido, rosas rojas y rosadas se abrían resplandecientes inundando con su presencia el jardín de mis amores. Corrí al interior de la casa, mi tía sentada en su mecedora favorita leía un libro, al verme se sorprendió,-"Laurita, por donde entraste?"- me pareció que su cara palidecía.-"Pues tía Susana, por la puerta trasera, la que da a la calle. !Ven tía querida! el rosal ha florecido totalmente, eso se lo debemos a David, él lo prometió, es que sabes tía... él y yo nos hemos hecho amigos, es más nos gustamos, pero lo estoy esperando y no ha llegado aún"- le solté la retahíla de un solo golpe casi sin respirar, sin embargo, la palidez de su rostro me hizo frenar en seco mi atropellada carrera de palabras. -"Hija... por favor! ¿qué es lo que dices...qué significa esto?... tú te sientes bien Laura?".- Después de escucharla, la sorprendida era yo, ¿qué quería decirme mi tía?, insistí.-"tía vamos al jardín por favor, verás como el rosal ha florecido, David lo prometió, no pensé que iba a ocurrir tan rápido, ven".-Mi tía Susana se levantó con una expresión de piedad y tristeza en el rostro, llegamos a lo alto de la escalinata y señalé el hermoso rosal florecido. La fragancia de aquellas rosas sin igual tocó el corazón de mi tía y sus lágrimas cayeron a raudales por sus mejillas.-"Laura cómo era ese muchacho? dime"..- Me lancé en una detallada y enamorada descripción del muchacho que había robado mi corazón. Nunca hubiera imaginado que algún día escucharía lo que mi tía Susana me reveló esa tarde en el jardín. -" Laura, ese muchacho con el que hablaste, es David, un chico adorable que vivió en la casa de al lado. Durante el tiempo que fue mi vecino me ayudaba con el cuidado de las plantas del jardín, su preocupación era hacer florecer el rosal, yo le decía que eso era imposible pues el rosal nunca había dado rosas, él siempre contestaba bromeando que quizás con un beso de amor florecería... pero David,-dijo entre lágrimas- no alcanzó ni a ver el rosal florecido ni a dar su primer beso pues perdió la vida en un accidente. Tú ni siquiera habías nacido. Laura... David no está vivo, sólo regresó para cumplir dos de sus anhelos pendientes al irse".
¿Qué podría yo decirles al respecto? Aquella tarde no sentí miedo, sólo una dulce melancolía, mi corazón buscó consuelo en la imagen esplendorosa de aquel rosal florecido. Mi tía Susana y yo, lloramos abrazadas en la escalinata de su jardín, y establecimos un pacto de silencio que respeté hasta el día de hoy en que publico mi historia, cuando ya han trascurrido treinta años desde entonces, y mi tía ha partido hace tiempo a la eternidad, para encontrarse con David, en el jardín supremo donde los rosales florecen todo el tiempo y los sueños se hacen realidad.
Fin.
viernes, 8 de junio de 2012
BUSCANDO LA HISTORIA PERFECTA
En busca de una historia. Recomendaciones para escribir.
Sabemos que está cerca, muy cerca, nuestra percepción extrasensorial, inevitablemente estimulada por el ejercicio de la imaginación a rienda suelta, intuye... o mejor dicho tiene la certeza, que estamos a punto de dar con ella. No sabemos cómo es exactamente, ni de donde viene, quizás se ha acercado a nosotros girando velozmente desde el vórtice supremo del pasado, o tal vez un presente propio o ajeno, nos ofrece la oportunidad de simplemente, extender las manos invisibles de la mente y atraparla fuerte para no dejarla escapar, en ocasiones sin embargo, lugares extraños y tiempos no acontecidos, nos incitan a lanzarnos a una arriesgada expedición profética, atisbando por la ventana del futuro para encontrarla.
Les hablo de la historia. Escribir nos convierte en cazadores perpetuos de historias, yo diría que para un escritor es la parte más importante, pues sin su presencia ni la imaginación ni el estilo son suficientes. Para escribir se necesitan varios elementos, si me permiten darles mi modesta opinión, serían los siguientes:
- Una historia consistente..y consecuente: Imprescindible para escribir. Se debe tener una historia, y por supuesto ésta debe tener la suficiente y adecuada consistencia para dejarse amasar, moldear y ajustar por las manos de la imaginación, presentes en la mente del escritor, de igual forma la historia debe ser consecuente, en otras palabras, no puede ser un disparate. Digo esto porque muchos escritores se han refugiado en el realismo mágico(que me encanta) o en la ficción, para tomar historias increíbles, no por lo fantásticas sino por lo absurdas, y convertirlas en algo aún más estrambótico, difícil de digerir por el lector. El problema reside, en el mal uso que se le pueda dar a cualquiera de estos géneros a la hora de escribir.
-La imaginación: Su importancia para mi concepto, radica en el hecho que es precisamente ella, la responsable de recibir la historia, y darle forma por medio de su capacidad de transformar y crear. Es fácil para la imaginación hacer su trabajo cuando toma entre sus manos una buena historia, el proceso de convertirla en una historia fabulosa se hace más sencillo. La imaginación tiene una particularidad además: es viva. Así como lo leen, la imaginación tiene vida propia, por eso necesita alimentarse, estimularse adecuadamente, respirar y hasta descansar. La alimentamos por medio de la constante lectura, escritura, obras de teatro, música, danza y buen cine.
-La Musa de la Inspiración: Ya en una entrada anterior hablamos de ella, y una vez más la traigo a colación para reconocer que sin su ayuda es difícil la creación de una obra de calidad. Sin La Musa, escribir deja de ser un arte sublime y especial y se convierte en una tarea.
-Estilo: Cada escritor tiene un estilo personal, éste se adquiere a través de la lectura, es innegable que recibimos la influencia de otros, que han caminado por este sendero antes que nosotros, y han ido dejando huellas que nuestros pies han decidido seguir para acompañarlos en este viaje. Otra influencia para el estilo es lo que yo llamaría la "el banco de las vivencias". Cada uno de nosotros tiene guardadas experiencias y vivencias, que marcan no sólo nuestro carácter, sino también nuestro estilo a la hora de escribir. Quizás por esa razón, encontramos escritores que manejan un estilo claramente nostálgico o triste, algunos son festivos, otros sombríos, pero de cualquier forma, las vivencias deben ser aprovechadas para definir el estilo que identifique al escritor.
-Pasión: Si no nos apasiona escribir, mejor desechemos la idea y pongamos nuestro esfuerzo en hacer cualquier otra cosa. Para ser escritor, hay que ser apasionado, y yo diría que no sólo para escribir, sino para vivir. Porque además para poder encontrar una historia hay que buscarla....con pasión.
Espero que mis opiniones nada ortodoxas contribuyan en algo a aquellos, que como yo, tienen la pasión necesaria para salir a buscar una historia, y encontrarla, cómo yo... que acabo de encontrar una.
martes, 29 de mayo de 2012
UN PECADO, UN TORMENTO, UNA HISTORIA: EL RETRATO DE DORIAN GRAY.
Siguiendo con la recopilación de grandes obras de la literatura llevadas al cine, hoy quiero hacer un análisis muy personal, de la que a mi juicio es una de las mejores novelas de la historia: EL RETRATO DE DORIAN GRAY, obra maestra del genial escritor irlandés OSCAR WILDE. Confieso no haber visto ninguna de las distintas versiones llevadas al cine, pero lo que sí puedo decir, es que en más de una ocasión me he sumergido en la apasionante historia de Dorian Gray. Oscar Wilde logró capturar con letras, toda la degradación, corrupción y alcances, a los que puede llegar un ser humano víctima de una de las más peligrosas bajas pasiones, y uno de los más obsesionantes y frecuentes pecados: La Vanidad. Así es señores...La vanidad es un pecado peligroso, porque se puede disfrazar de "alta autoestima", y demás remoquetos tan actuales hoy en día. Es tan complicado saber cuándo se ha pasado la casi invisible línea del amor propio, y se ha caído en este pecado, que arrastra al ser humano a todos los demás. Creo que Oscar Wilde, tuvo esta convicción al escribir su única novela. Es la vanidad el principio de todos los pecados y tormentos del hombre, quien por su carnal naturaleza busca ser adulado, elogiado, imitado y por último...envidiado.
La novela, escrita en 1891 nos cuenta la historia de Dorian Gray, un muchacho dueño de una singular belleza, atributo que lleva al pintor Basilio Hallward a capturar en un lienzo su hermosura, dando como resultado, el retrato que llevó a Dorian a embelesarse en su atractivo físico, y a regodearse en sus propias cualidades. A todo esto, se le suma el acicate recibido por Lord Henry, quien en su depravación ,arrastra a Dorian por medio de la adulación excesiva, a desear que fuera el retrato, quien cargara con el peso de los años y la pérdida de su belleza, y no él, aunque este deseo le costara su alma.
Pues bien; algún incubo maligno escuchó su petición, porque finalmente, eso fue lo que ocurrió. Dorian Gray repuntaba en una eterna juventud y belleza, mientras su retrato se deterioraba, al mismo tiempo su alma dejó de pertenecerle y se convirtió en un ser depravado, inescrupuloso, vanidoso hasta el extremo más inimaginable. Escondió el retrato, pero no pudo esconder sus bajas pasiones, que lo llevaron a asesinar a Basil el pintor, quien al ver la decadencia en el retrato comprendió la horrorosa verdad. Dorian con un cuchillo le arrancó la vida, para luego, hacer desaparecer su cuerpo de una forma "químicamente" espantosa. Provocó suicidios, destrucción y tragedia a su paso, y al final, víctima del insoportable tormento de quien ha hecho tanto daño, a costa de una felicidad que nunca llegó, Dorian Gray, entra a la habitación del retrato y culpándolo, toma el mismo cuchillo que le quitó la vida a Basil, y en un loco desafuero acuchilla el lienzo. Afuera se escucha un grito desgarrador, los criados acuden presurosos, entran a la habitación y encuentran en el piso ,acuchillado, a un hombre avejentado, desgastado y macilento, feo a toda costa, una mirada a las sortijas de su mano revelan la identidad del despojo humano en el suelo: Era el otrora hermoso y joven Dorian Gray. Mientras tanto, el retrato de Dorian en el esplendor de su juventud sobrevivía intacto en la pared.
Reconozco que la primera vez que leí esta gran obra, era muy joven, casi una niña ,y conocía poco de la vida de su autor Oscar Wilde. Lo poco que sabía era que había escrito unos preciosos cuentos que me acompañaron durante mi infancia, y que mi padre se esmeraba en comprarme. Por eso, al leer El Retrato de Dorian Gray, me costó reconocer en el estilo, al autor de mi cuentos preferidos " El Príncipe Feliz", "El Ruiseñor y la Rosa" o "El Gigante Egoísta". Pero al fin y al cabo, mi alocada juventud no le dio mayor color al asunto. Años después, conocí la historia real de Oscar Wilde, y mi admiración contrario a desaparecer creció. Muchas personas que lo admiran heterosexuales y homosexuales, quizás no han comprendido la magnitud de la profundidad de sus pensamientos, y la grandeza de su espíritu. Oscar Wilde nos dio una lección de moralidad y de espiritualidad con su única novela, hasta el punto de citar las escrituras cuando dice "de qué le sirve al hombre si gana el mundo entero pero pierde su alma". Oscar en medio de su condición, (la cual no pienso señalar y mucho menos a él) fue un hombre no solo genial, sino espiritual a pesar de su dandismo, su elegancia y sus entonces criticadas posturas. La "injusta justicia" de una época despiadada, provocó la despedida temprana de un genio, que pudo dejarnos una herencia literaria más extensa. Oscar Wilde, con su única novela, advirtió a todas las generaciones acerca del tormento que puede causarnos el vivir una vida vana, sin sentido y egocéntrica.
Termino con una de mis frases favoritas extraída del libro El Retrato de Dorian Gray: "Los libros que el mundo llama inmorales, son los libros que le muestran su propia vergüenza".
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