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jueves, 17 de septiembre de 2015

"LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS"

Hola a tod@s!
La primera vez que escuché hablar de este libro fue a finales de 2013. Había terminado "La verdad sobre el caso Harry Quebert", y me encontraba en esa etapa en la que quedamos como "rumiando" cuando una obra nos ha enganchado de la forma como la genial novela de Joel Dicker lo había hecho conmigo.
Estaba enamorada de la lectura que había terminado, y se la pasé a la mujer de mi padre, con quien suelo intercambiar libros...y tal como sucedió conmigo, ella también quedó atrapada por la historia del asesinato de Nola. Unos días después tuvimos oportunidad de intercambiar opiniones, y es cuando me cuenta que el libro que nos encantó a ambas le había recordado otro que leyó muchos años atrás, estando en la secundaria. El nombre del libro era "Los Renglones Torcidos de Dios". El título me despertó una gran curiosidad, y le pedí que no me adelantara nada, y que en cuanto tuviera la oportunidad lo compraría.
Pasó el tiempo, y otras lecturas me distrajeron de mi impulso inicial por comprar el libro, hasta que hace un mes, cuando ya había acabado con los libros que tenía pendientes, me acordé del título que me inquietó desde el principio. Leí un par de reseñas, lo ubiqué por internet en una de las librerías y finalmente lo compré.
Cuando tuve el libro en mi poder, lo hice pasar por el "ritual" que realizo cada vez que me dispongo a empezar la lectura de una obra a la que le he tenido muchas ganas y por la que he esperado bastante.
Esperé pacientemente a que llegara el viernes en la noche. Después de acostar a mi pequeña y de asegurarme de que los mayores ya estuvieran en sus habitaciones dispuestos a dormir, me preparé un té, y me tumbé en el sofá de la sala, reclinando mi cabeza en el brazo del mueble (hace poco descubrí que es el sitio más cómodo para leer). Me sumergí literalmente en la historia, no sé hasta que hora leí, pero sé que pasé de la medianoche. La historia había logrado atraparme. Los días siguientes el libro pasó por lo que pasan todos los libros que caen a mis manos: desplazarse continuamente de bolso en bolso, acompañándome a todos lados hasta que llego a la última página. No descansé hasta terminarlo, y al acercarme al final, un día de domingo tuve que declararme ante mi familia: "imposibilitada para hacer algo más que no sea terminar el libro". Me encerré en mi habitación y no salí hasta no haberme topado con la palabra FIN.  Sé que en este punto ustedes dirán ....y la reseña? pues a continuación la tienen, pero no quería reseñar el libro sin que supieran lo que logró despertar en mí, aún desde antes de haberlo abierto.


SINOPSIS
"Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra; su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido.
La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos, hasta el punto de no saber a ciencia cierta si Alice ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.
Una novela honesta sobre la locura que sigue manteniendo intacta su vigencia.
Luca de Tena, autor también de Edad Prohibida, no dudó en ingresar en un psiquiátrico antes de escribir esta novela."

 RESEÑA
Alice Gould es una mujer fascinante. A su belleza se le suman su prodigiosa inteligencia, su facilidad para argumentar y expresarse, y su capacidad de observación. Una noche, llega acompañada de un hombre hasta el Sanatorio Mental de Nuestra Señora de La Fuentecilla; una antigua edificación (1212 dirían algunas inscripciones en sus pasillos) y que alguna vez fue convento...[detalle que me encantó, aficionada como soy a las historias y lugares misteriosos]. Pues bien, Alice ingresa en ese lugar, su acompañante se despide de ella una vez dentro de la oficina, a la espera del médico que oficializaría su ingreso. 
El médico revisa los papeles entregados por el enfermero y en efecto todos están en regla. La paciente ingresaba al Centro Psiquiátrico con un Diagnóstico de Paranoia, firmada por su médico particular, de apellido Donadío. Sin embargo, acompañando los papeles de rigor, había una particular carta. Se trataba de una misiva del médico tratante de la mujer (el Dr. Donadío) dirigida hacia el Dr. Samuel Alvar- Director del Hospital Psiquiátrico- o Manicomio [como lo llama el autor muchas veces en el libro, cabe anotar que esta expresión era común en la época, teniendo en cuenta que es una novela publicada en 1979].
La carta, es una clara advertencia hacia la peligrosidad de la rubia, hermosa y aristocrática mujer. A su enfermedad paranoide se le sumaría la increíble habilidad de envolver a todo el mundo con sus mentiras, además de su capacidad intelectual, preparación académica e inteligencia superior, Los delirios de grandeza acompañaban el cuadro clínico, agregando al peligroso cóctel psiquiátrico, el carisma y don de gentes que poseía 
 Hay sin embargo, un detalle más, y que aflora durante la consulta y es tal vez el más peligroso de todos,se sospecha que Alice ha tratado de envenenar a su marido en varias ocasiones.
Hasta aquí, no habría mayor misterio. Estamos frente a una loca y pare de contar. Lo alucinante empieza a desarrollarse, cuando sabemos que Alice es detective privado, y tal parece que ha ingresado al Hospital Psiquiátrico con un diagnóstico falso de Paranoia, ayudada por su médico particular; y con la complicidad del Director del Manicomio, para encontrar al asesino del anciano padre de su cliente, el Dr. García Del Olmo; pues según sus investigaciones el homicida se encuentra recluido también en aquel lugar de pesadilla.
Alice Gould-o de Almenara, su apellido de casada- ingresa al Centro Hospitalario, y con ella a través de las páginas del libro, lo hacemos quienes leemos. Vivimos a su lado la realidad del otro lado de la vida, conocemos la verdad de muchos, de los que encierran, de los que callan, de los que temen...a algo o a alguien, real o imaginario.
Una mujer como ella, fina, educada, culta, bella, de gustos exquisitos, se estrella de frente con las miserias humanas más crudas, y con los "errores de la naturaleza" más temidos y rechazados aún por muchos; me refiero a las sufridas personas con Desórdenes Mentales, que todavía en esta época en la que presumimos de modernidad, se marginan y son objeto de toda clase de discriminaciones por parte de muchos, de mente tal vez más estrecha y enferma.
Es en medio de la lectura que se descubre el porqué del curioso título del libro. "Los Renglones Torcidos de Dios".
Está realmente Alice Gould demente? es o no  detective privado? ha ingresado por su voluntad al Hospital Psiquiátrico? está fingiendo una Paranoia o en realidad la sufre? Quién tiene la razón? Existe de verdad su cliente? Miente o dice la verdad?.
Todos éstos y más interrogantes se van despertando a lo largo de la historia, en la que llegamos a sentirnos envueltos, a ratos por Alice, y a ratos por las opiniones de algunos médicos.
El final, no me sorprendió tanto, podía esperar que sucedería, pero no me dejó de impactar el pensar que a alguien le pudiera suceder algo semejante. Queda una pregunta en el aire "y si me pasara a mí?".

OPINIÓN
El libro de Torcuato Luca de Tena, no sólo me ha gustado, sino que ha abierto mi propia mente, como ser humano, como escritora, como lectora, como profesional de la salud que soy, y también como paciente que en algún momento dado llegué a ser hace muchos años, por causa de una depresión de la que logré salir, y que ante el menor asomo de cualquier malestar, no dudo en sentarme en el diván de mi amigo psiquiatra a recibir una sesión de terapia. Mucho bien le haría a tantas personas recibir algún consejo profesional en ocasiones.
Volviendo al libro. Está escrito en un lenguaje no muy moderno, es el tipo de escritura de antes, lo que lejos de chocarme, me gustó, pues ayuda a enriquecer el estilo y el léxico. El lenguaje es rico, fino, cuidadoso, pero de fácil entendimiento. Algo que amé de verdad, fueron los diálogos...excelentes! bien llevados, argumentados, y por parte de la protagonista muy bien sustentados. Algunos de los diálogos son genuinos caudales de cultura general, genialidad y conocimiento médico; y otros son verdaderas clases de malicia indígena, perfectos para aquellas personas que necesitan afilar el arte de contestar a preguntas  imprudentes. 
No olvidemos que Torcuato Luca de Tena, ingresó por su voluntad, fingiendo una enfermedad mental, a un hospital psiquiátrico, para recibir la inspiración y el conocimiento necesarios para escribir este libro. Durante dieciocho días convivió como un enfermo mental más, observando la realidad de los centros hospitalarios psiquiátricos de entonces, la del personal que con devoción y entrega labora en esos sitios, y el de los recluidos, que buscan una cura, una oportunidad, o en los casos más tristes...esperar el final en un sitio donde no se les rechace. El resultado: una obra maestra en el género del Thriller Psicológico.
El autor logra el cometido, pues llega el punto en el que no sabemos si Alice nos cae bien o nos cae como una patada en "salva sea la parte", nos hace barajar decenas de probabilidades, y si repito, el final a mí en lo personal no me sorprendió tanto, pues hacía parte de mi baraja, acepto que me impactó fuertemente, por la sensación que causa y que mencioné antes: " y si  ésto pudiera pasarle a alguien...y si ese alguien fuera yo?".
Por último, desde que escuché el título, vino a mi mente una frase que escuché de mis padres . "Dios escribe derecho sobre renglones torcidos", A lo largo de mi vida he comprobado que en efecto esta premisa se cumple muchas veces. Y al leer el libro, por múltiples razones, comprobé una vez más que es así, siempre ha sido así.



jueves, 4 de abril de 2013

Historias sobrecogedoras:" FLORES EN EL ATICO " sordidez literaria o dura realidad?

Mi primer encontronazo con esta novela de V. C. Andrews se llevó a cabo de manera poco convencional. Así como sucede con las cosas y personas inolvidables en la vida,  ocurre con los libros que de una u otra forma logran dejar algún tipo de huella indeleble en el lector. 
Precisamente es el caso de esta genial novela, que en lo particular a mí me cuesta encasillar en un género, pero estaría entre el suspenso y el thriller sicológico. Era el año 1989 y yo era una adolescente bastante intelectual, de gafas y nariz metida en cuanto libro apareciera. Recuerdo que fue una compañera de clases del colegio quien llevó los dos primeros libros de la saga (que consta de cinco libros),  de esa manera, el ejemplar de “Flores en el Ático” cayó en mis manos. Fue toda una odisea emprender la lectura de esa apasionante historia en medio de los intervalos de las clases, en las horas de recreo y hasta en las clases mismas, desatendiendo por completo las explicaciones de los profesores, (creo que fue en esa época en la que perdí el hilo de las matemáticas para no volver a encontrarlo jamás). 
Para mayor de mis torturas, mi compañera no prestaba los libros para leerlos en casa, así que yo esperaba anhelante que llegara el día siguiente para continuar con la lectura. De esa angustiosa forma leí “Flores en el Ático” y el segundo libro de la saga: “Pétalos al Viento”, aunque debo decir, después de haberlos leído todos, que ninguno supera al primero, y que si acaso el último de ellos, "Jardín Sombrío" lo igualaría, pero sólo porque en él se desenvuelve la horrorosa madeja que V.C. Andrews logró tejer magistralmente con la impresionante trama de Flores en el Ático. Como dato curioso puedo decirles que "Jardín Sombrío" es una obra póstuma de V.C. Andrews y fue terminada por otro escritor contratado por su familia y quien firmó con el nombre de la autora... pero eso es otra historia.
La historia trata de cuatro niños: Cristopher, Cathy, Carrie y Cory -estos dos últimos, gemelos- que ven romperse la burbuja de felicidad que encerraba su perfecta familia, cuando su padre muere el día de su cumpleaños en un accidente. Quedan al cuidado de su hermosa pero inútil madre Corrine, quien desesperada por las dificultades económicas decide buscar el amparo de sus padres, con los que perdió contacto muchos años atrás, al haberlos disgustado con su matrimonio con el padre de los niños. El mundo perfecto lleno de amor que los chicos habían conocido está por terminar. Una noche son conducidos en medio de las sombras a la mansión Foxworth, antiguo hogar de su madre Corrine, quien les promete ganarse nuevamente la confianza de su anciano y enfermo padre para recuperar la herencia que perdió por haberlo agraviado. En lugar de las riquezas, bienestar y seguridad prometidos, los niños se encuentran con el infierno del encierro, en una habitación lejana, situada en el ala norte de la inmensa y lúgubre casona, con la frialdad de acero de una abuela que parece no tener corazón, y que les deja bien en claro que los odia, con el conocimiento de que el agravio cometido por su madre fue haberse enamorado y casado con su tío, de la que nacieron ellos, como fruto de esa unión. Pero lo más duro sería enfrentarse con la realidad de tener que ser separados de su madre,  quien de acuerdo a las nuevas y crueles reglas, no se quedará con ellos, sino que según ella, debe incorporarse a la vida diaria de la casona, para tratar de ganarse el cariño del abuelo enfermo, y de esta manera asegurar su futuro, con la promesa que pronto estarán juntos de nuevo. 
El encierro dura tres largos años, en los que los niños pierden su inocencia, son maltratados por la cruel abuela, pasan por penurias inimaginables, pero lo más doloroso es que poco a poco, la ciega confianza que tenían en su madre va resquebrajándose hasta romperse. Ante sus sufridos ojos, ven operarse la transformación de su otrora amorosa madre, en una mujer fría, distante, indiferente a sus pálidos rostros y escuálidos cuerpos faltos de la luz del sol y de una vida normal. Sus visitas cada vez son más espaciadas y en el regreso de una de sus más largas ausencias les anuncia que se volvió a casar, y que está muy enamorada. El resentimiento de Cathy aumenta, la ciega confianza de Cristopher se quiebra, y los pequeños gemelos no reconocen en la enjoyada y distante mujer a su madre, pues el único cariño y cuidado maternal que reciben, provienen de su hermana mayor, Cathy. Al encierro, el maltrato, el hambre y el desamparo se le suman las hormonas desatadas en los hermanos mayores, y el incesto llega como un terrible puñal a destrozar a pedazos el resto de inocencia en Cathy y Cristopher. Los chicos menores enferman, Cory no sobrevive a la enfermedad. Tras su muerte, su madre desaparece y nunca más vuelve a visitarlos, sólo la cruel abuela continúa llevándoles alimento sin dirigirles la palabra, deciden escapar, no sin antes descubrir espantosas verdades y enterarse de las mentiras y crímenes (no hay otra forma de llamarlos) de su madre Corrine. La trama es envolvente, apasionante, literalmente te subyuga, es uno de esos libros que sabes que no sólo terminarás de leer, sino que volverás a hacerlo. La autora describe con detalles la habitación del encierro, el ático, las situaciones vividas son plasmadas con desgarradora intensidad, en fin es el tipo de libro  que sacude a quien lo lee. Este best-seller inspiró la película de su mismo nombre, estrenada en 1987, pero como por lo general ocurre, el filme no logra igualar al libro.

He leído unas tres veces esta historia, y siempre me estremece como la primera vez. Hace poco leí varias reseñas, en una de ellas despectivamente se le llamaba "novelón" y en otra "sórdido, sórdido", pues bien quiero decirles que no estoy para nada de acuerdo. Para mí, lejos de ser una historia cursi, es una obra bien manejada, magistralmente escrita y concebida, y como escritora sé que a la hora de escribir hay que despojarse de los tabúes, del temor a llamar las cosas por su nombre, desprenderse un poco del recato y hasta del pudor, para ser capaz de plasmar en palabras, una realidad que existe en la historia gestada en nuestra mente preñada. V C. Andrews fue capaz de esto y más. Tomó una historia ficticia, existente nada más en su imaginación para tratar temas tan viejos como el sol y la luna: la ambición, el incesto, el maltrato infantil, y que hoy siguen tristemente vigentes. O es que acaso no es más sórdida la horrible y común realidad de madres que al volverse a enamorar, literalmente someten a sus hijos a un encierro igualmente espantoso, confinándolos a la soledad de un apartamento, en tanto ellas viven sus vidas, con sus hijos al margen de ellas, mientras los chicos quedan solitarios, refugiados en la play station o en el X-box, navegando sin control por la internet, expuestos a peligros? Hermanos y hermanas creciendo solitarios, porque su madre desea escalar profesionalmente hasta la cima, sin sospechar quizás que entre sus hijos pueda ir creciendo un afecto no permitido. Madres que escatiman su amor y su presencia, y abusan de la ciega confianza y el amor de sus hijos quienes piensan que ella jamás los defraudaría. V C Andrews fue capaz en su novela de tocar un tema delicado. Que si recomiendo este libro? Definitivamente sí, aunque preferiría que se tuviera cierta edad para leerlo, ya que precisamente es la inocencia de los niños la que debe ser preservada. Este mes en el que se celebra el Día Internacional del Niño, quise traerlo a colación por la alerta que prende en aquellos que tenemos como mayor responsabilidad cuidar el mayor tesoro y esperanza de esta sufrida humanidad: nuestra niñez.

viernes, 8 de junio de 2012

BUSCANDO LA HISTORIA PERFECTA

En busca de una historia. Recomendaciones para escribir.



Sabemos que está cerca, muy cerca, nuestra percepción extrasensorial, inevitablemente estimulada por el ejercicio de la imaginación a rienda suelta, intuye... o mejor dicho tiene la certeza, que estamos a punto de dar con ella. No sabemos cómo es exactamente, ni de donde viene, quizás se ha acercado a nosotros girando velozmente desde el vórtice supremo del pasado, o tal vez un presente propio o ajeno, nos ofrece la oportunidad de simplemente, extender las manos invisibles de la mente y atraparla fuerte para no dejarla escapar, en ocasiones sin embargo, lugares extraños y tiempos no acontecidos, nos incitan a lanzarnos a una arriesgada expedición profética, atisbando por la ventana del futuro para encontrarla.
Les hablo de la historia. Escribir nos convierte en cazadores perpetuos de historias,  yo diría que para un escritor es la parte más importante, pues sin su presencia ni la imaginación ni el estilo son suficientes. Para escribir se necesitan varios elementos, si me permiten darles mi modesta opinión, serían los siguientes:


- Una historia consistente..y consecuente: Imprescindible para escribir. Se debe tener una historia, y por supuesto ésta debe tener la suficiente y adecuada consistencia para dejarse amasar, moldear y ajustar por las manos de la imaginación, presentes en la mente del escritor, de igual forma la historia debe ser consecuente, en otras palabras, no puede ser un disparate. Digo esto porque muchos escritores se han refugiado en el realismo mágico(que me encanta) o en la ficción, para tomar historias increíbles, no por lo fantásticas sino por lo absurdas, y convertirlas en algo aún más estrambótico, difícil de digerir por el lector. El problema reside, en el mal uso que se le pueda dar a cualquiera de estos géneros a la hora de escribir.


-La imaginación: Su importancia para mi concepto, radica en el hecho que es precisamente ella, la responsable de recibir la historia, y darle forma por medio de su capacidad de transformar y crear. Es fácil para la imaginación hacer su trabajo cuando toma entre sus manos una buena historia, el proceso de convertirla en una historia fabulosa se hace más sencillo. La imaginación tiene una particularidad además: es viva. Así como lo leen, la imaginación tiene vida propia, por eso necesita alimentarse, estimularse adecuadamente, respirar y hasta descansar. La alimentamos por medio de la constante lectura, escritura, obras de teatro, música, danza y buen cine.


-La Musa de la Inspiración: Ya en una entrada anterior hablamos de ella, y una vez más la traigo a colación para reconocer que sin su ayuda es difícil la creación de una obra de calidad. Sin La Musa, escribir deja de ser un arte sublime y especial y se convierte en una tarea.


-Estilo: Cada escritor tiene un estilo personal, éste se adquiere a través de la lectura, es innegable que recibimos la influencia de otros, que han caminado por este sendero antes que nosotros, y han ido dejando huellas que nuestros pies han decidido seguir para acompañarlos en este viaje. Otra influencia para el estilo es lo que yo llamaría la "el banco de las vivencias". Cada uno de nosotros tiene guardadas experiencias y vivencias, que marcan no sólo nuestro carácter, sino también nuestro estilo a la hora de escribir. Quizás por esa razón, encontramos escritores que manejan un estilo claramente nostálgico o triste, algunos son festivos, otros sombríos, pero de cualquier forma, las vivencias deben ser aprovechadas para definir el estilo que identifique al escritor.


-Pasión: Si no nos apasiona escribir, mejor desechemos la idea y pongamos nuestro esfuerzo en hacer cualquier otra cosa. Para ser escritor, hay que ser apasionado, y yo diría que no sólo para escribir, sino para vivir. Porque además para poder encontrar una historia hay que buscarla....con pasión.

Espero que mis opiniones nada ortodoxas contribuyan en algo a aquellos, que como yo, tienen la pasión necesaria para salir a buscar una historia, y encontrarla, cómo yo... que acabo de encontrar una.


miércoles, 16 de mayo de 2012


El Triunfo de la palabra escrita!

Es muy común y para nada me sorprende, el desinterés, apatía y hasta desdén de muchísimas personas hacia la literatura y todo lo que tenga que ver con ella. En ocasiones es tanto el fastidio y la fobia que genera en muchas personas palabras tales como: "leer", "libro", "crónica", "poema", "novela", "ensayo","redactar","escribir", entre otras, que da hasta para pensar(sobre todo si de una mente calenturienta como la mía se trata), que tal vez estos pobres individuos han sido víctimas de algún tipo de trauma o de ultraje en donde estuvo involucrado un libro. 
La Asignatura Castellano provoca escozor en muchos estudiantes, quienes al acercarse la hora de la clase comienzan a experimentar una especie de urticaria parecida a la de algunas alergias; el síntoma lo conozco bien pero en mi caso los ataques fuertes los produjo en mi época de estudiante la clase de Matemáticas, para la que humildemente acepto no tener ningún talento.
El caso es que, nos guste o no, el ser humano no puede vivir sin comunicarse con sus semejantes, sin expresar lo que siente, piensa o desea, y para ésto se hace imperiosa la Comunicación hablada o escrita. Cada día y muy a pesar de los enemigos de todo lo que se lea y se escriba, la palabra escrita ha ido tomando posesión casi absoluta de nuestra vida... o si no...cuantos sms recibimos y escribimos en el día?, con cuantas personas hablamos por medio del Pin o de What´s app? cuántas veces se hace necesario revisar, redactar y contestar nuestros correos electrónicos?. Las redes sociales se han adueñado de  la voluntad de nuestros dedos para obligarnos a escribir en el teclado, porqué sino..cómo "carajos" vamos a interactuar con nuestros amigos?. Y con respecto a ésto tengo algo que decir: para qué quiero tener una cuenta en una red social si nunca escribo ni una sílaba, ni comento nada ni a nadie, ni aporto nada para enriquecer a los amigos de mi lista? simplemente la cierro porque de lo contrario me convertiría en un mirón de lo que hacen los demás y eso sí es una pérdida de tiempo como no lo es el comentar y el aportar.
Cuando alguien es un lector voraz se le llama despectivamente "ratón de biblioteca", sin embargo no quiero ni imaginarme con qué animal se le podría comparar a quien no lee ni las instrucciones para preparar una sopa de sobre.
La palabra escrita muy a pesar de sus detractores se ha negado a desaparecer, y podemos decir que está hoy más viva que nunca y ha tomado dominio sobre nuestras vidas, nuestros teléfonos, nuestros computadores, nuestro cerebro en general y casi hemos llegado a un punto donde escribimos y leemos más de lo que hablamos.
Siendo así las cosas...porqué no rendirse ante la evidencia que la batalla contra la lectura y la escritura están perdidas, y que para sobrevivir en la guerra del día a día y no dejarse aplastar por el enemigo es necesario aplicar la famosa máxima: "Si no puedes vencerlo, únete a él". 



NIÑOS LECTORES...¿ NACEN O SE HACEN? ¡TRUCOS QUE FUNCIONAN!

Carolina del Mar, mi lectora de cinco años  U na aclaración muy importante: No soy educadora ni psicopedagoga infantil, por lo ta...